sábado, 8 de enero de 2011

Caricias

Para Maye

Sabía que vendrías, esperaba tu rostro,
la noche estuvo clara hasta en las mismas paredes
donde se iban deshojando recuerdos y alaridos.

Era tu cuerpo un mar, casi callado,
de la misma materia que nuestros besos
y saboreé tu cuerpo, enamorado
y tuve tu piel hasta en mis huesos.

Eran tus ojos, complejos y ausentes,
del mismo color de las partidas,
supe de ti sin conocerte,
las mismas noches de mis heridas.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Culpable de sí mismo...


Fue presa de una locura la cual no había nacido, era la misma que anteayer le helaba los huesos.

Ese día, Dios no quiso asistir al nacimiento del verbo, quedo e inerme, pasó sus siete días observando cómo los poetas construían el mundo, y él, altivo y distante de lo humano como siempre solía ser, fue transformado en gloria por los hombres, sin saber que la misma, era una estatua donde acudían a cagar ciertos significantes...